¿VUELVE EL NACIONALISMO?

El 26 de junio del año pasado escribí una nota EL NACIONALISMO AL ENCUENTRO DEL PAÍS REAL, en la que planteaba la necesidad de que el nacionalismo se organizase como fuerza política y de la posibilidad de contar con el instrumento del partido político.

No he cambiado de opinión desde entonces y las elecciones de USA no hicieron sino reforzarla. De entrada confieso que bastantes cosas-no todas- de las que está haciendo Trump me gustan y albergo algunas esperanzas de que los Estados Unidos se recuperen moral y materialmente, después de los larguísimos ocho años del perverso Obama.

Señalo que mis fuentes sobre lo que pasa hoy en USA y en Europa son las siguientes páginas:

http://www.maurizioblondet.it/

http://remnantnewspaper.com/web/index.php

http://reinformation.tv/

http://www.medias-presse.info/

http://angelqueen.org/

https://www.lifesitenews.com/

https://www.loccidentale.it/

Mi primera reacción de entusiasmo fue dictada por la ira y el desconcierto del cangrejal progresista en todas sus variantes, desde la liberal hasta la zurda más rabiosa, que todavía no pudo asimilar la derrota de esa piltrafa esperpéntica que es la Hillary, a pesar de los apoyos de Soros. Y creció cuando el insensato Bergoglio insinuó que Trump podría ser un nuevo Hitler, infringiendo todas las normas diplomáticas habidas y por haber, demostrando una vez más que se mete en política cuantas veces se le canta. Y siempre en la vereda de enfrente de los “buenos”.

El fenómeno Trump se explica fundamentalmente por el resurgir del nacionalismo useño, que tiene características propias de un país multicultural –el melting pot- signado por el protestantismo, por lo cual no se puede asimilar así nomás con otros nacionalismos. Pero es nacionalismo al fin y eso  es un bien político en sí mismo.

Además,hay que celebrar la política antiabortista de Trump, porque impedir que haya semejante genocidio sería un logro excepcional. Una buena señal ha sido la asistencia del vicepresidente Pence a la Marcha Prolife en Washington. (¿La Michetti sería capaz de dar semejante paso?)

Desde luego, habrá que seguir de cerca las movidas de Trump, especialmente en materia de política exterior, porque mantengo mis reservas sobre Putin, si bien debo reconocer que los nacionalismos europeos lo miran con simpatía. Lamentablemente para entender lo que pasa en USA y en Europa, nada peor que un gobierno globalista como el de Macri, con una canciller como la deplorable Malcorra, hija putativa de la ONU. Por cierto, otro gallo cantaría si la política argentina tuviese suficientes dosis de nacionalismo, más allá de quien gobernase. No todos los días aparece un Rosas, es verdad, pero hubo otros criollos- si se me permite la comparación- que tuvieron bien en claro el interés nacional. Por ejemplo, Mitre que defendió nuestra soberanía en la guerra del Paraguay, Roca cuando terminó de conquistar el desierto, de la Plaza, Yrigoyen y Castillo que mantuvieron la neutralidad durante las guerras mundiales del siglo XX, sin olvidar a la Junta Militar que decidió recuperar las Malvinas. Párrafo aparte merece la política petrolera, iniciada  por Figueroa Alcorta y mantenida por el radicalismo y el conservadorismo. (Sobre el “peronismo y petróleo” es de indispensable lectura la importante y polémica obra de Nicolás Gadano. Historia del petróleo en la Argentina, 1907-1955: desde los inicios hasta la caída de Perón

Hay varios argentinos que exigen mayor atención de los investigadores: Estanislao Zeballos, Luis Huergo, Alejandro Bunge, Enrique Uriburu, tanto como la importante Revista de Economía Argentina, que dirigía Bunge.(Recomiendo también el libro de Pablo Gerchunoff, El eslabón perdido-La economía política de los gobiernos radicales (1916-1930), sin que suscriba todas sus afirmaciones).

Al fenómeno de USA debe sumarse el fenómeno europeo, donde los rebrotes “identitarios”  ponen nerviosos a los distintos Establishments que succionan de la teta de la Unión Europea, empeñada en implantar toda clase de aberraciones, desde el aborto hasta la “cultura” LGBT. Hay allí una aguda crisis de representatividad porque la buena gente está harta de los politicastros, tanto como aquí lo estamos. (Y declaro mi apoyo a Marion Maréchal Le Pen y ratifico mi desconfianza hacia su tía Marine).

A mi juicio, a la ocasión la pintan calva para que el nacionalismo se organice. Hay que hacer política y no hablar de política.

(Estos son esbozos hechos a vuelapluma porque a esta página la tuve un poco abandonada. Espero, pues, comentarios y observaciones. Tiempo es de que los nacionalistas intercambiemos pareceres, sin tener por réprobo a quien opine distinto. ¿Por qué no aplicarnos las reglas de la corrección fraterna)

Nota del Francotirador:

Reproduzco parte de lo escrito el año pasado:

“Aunque todavía no esté del todo claro lo que existe detrás de los últimos resultados de las elecciones europeas, y dicho esto modo estrictamente provisorio, pareciera que el nacionalismo resurge y vuelve por sus fueros en Austria e Italia, si bien el Movimiento 5Stelle ofrece varios reparos porque es más un conglomerado de distintas vertientes y no todas impecables. Pero sea como sea, es una señal de que algo se mueve en Europa y habrá que seguirlo con atención. Lo mismo, y de forma no menos provisoria y cautelosa, puede decirse de Donald Trump, que no en vano concita el odio del “Establishment” mundial.

Y lo que ha pasado con en el Reino Unido con el voto favorable a la salida de la Unión Europea-aparato burocrático muy costoso usufructuado por una oligarquía-puede ser considerado una victoria del “país real”, por el que tanto bregó el maestro Maurras y que fue consigna principal del nacionalismo argentino.

Los avatares europeos son un acicate para que el nacionalismo argentino se reorganice sin más demora. La crisis de nuestro sistema político y el descrédito de su elenco estable nos dan la oportunidad de salir al ruedo como una fuerza política que, una vez suficientemente constituída, puede servirse de un partido como uno de sus instrumentos. La tarea intelectual se ha cumplido con creces y está hecho también, y con bastante exactitud, el diagnóstico de nuestras desgracias. Pero en eso no podemos quedarnos, a riesgo de convertirnos en moradores perpetuos de torres de marfil, regodeándonos con imprecaciones apocalípticas y adjetivación floripóndica, que nos puede arrastrar a cierta complacencia onanista. Sin salir a la calle, nuestras ideas no se conocerán ni difundirán y con revistas que apenas tiran mil ejemplares o conferencias donde van, como mucho, cien personas no alcanza”.

6 comentarios en “¿VUELVE EL NACIONALISMO?

  1. Virtual Private Server

    El historiador y novelista Hector Aguilar Camin alerto sobre el riesgo de que «la diplomacia del ultimatum» practicada por Trump permita «obtener victorias rapidas pero tambien sembrar y revivir en Mexico las mas oscuras vetas del nacionalismo antiestadounidense». El magnate Daniel Servidje, director general de la multinacional Grupo Bimbo, elogio la unidad nacional para «enfrentar nuestros desafios como un solo pais» pero llamo a «cuidar no exacerbar los animos, no polarizar».

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  2. augusto

    Estimado Gerald:
    Disculpe la tardanza.Muchas gracias por su interés.Tiene Ud. razón acerca de que son más de ocho años de desgracias para los EE.UU.
    Bergoglio no es solamente un hombre tan malo como otros anteriores.Además de todo su empeño en demoler a la Iglesia,es un mundialista hecho y derecho y un aliado importante de las Naciones Unidas.
    Saludos,
    El Francotirador

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  3. Gerald

    Comparto mayormente el análisis y las opiniones derivadas. Sin ánimo de ser «corrector», opino que son más de los 8 los años del «MahObama» de decadencia moral y económica. Esta última disfrazada de quietismo y hasta progreso económico merced a las creaciones financieras de estos últimos 50-60 años.
    Sobre el Papa, opino que éste es tan malo como hubo muchos antes de él. En la Iglesia, es un milagro que haya simplemente un Papa bueno, que su fin sea el espiritual y que sea se hierro ante la perfidia de lo político.
    Opino que los acontecimientos hay que verlos como fuente de información, casi con «asepsia», y no caer en que porque me son afines los idearios o concepciones, me alegro. Eso es casi propio de los izquierda que se alegran de lo que ocurre en otro lado mientras coincida con su ideario, y se olvidan de su tierra y sus coterraneos. Esa es una diferencia fundamental que hay entre éstos y nosotros: a mí me importa mi tierra y mi nación porque la quiero. Por cristiano, si puedo ayudar, ayudo. Pero primero los míos, luego el resto.

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