Cuando hace casi sesenta años un grupo de jóvenes concurríamos los domingos por la mañana a las clases de Teología que daba el Padre Meinvielle en la Casa de Ejercicios de la avenida Independencia 1190,nos hacía leer la Suma y luego nos comentaba las cuestiones, y si quedaban dudas las anotábamos para tratarlas en la próxima clase. Yo seguí su método en mis clases de la UCA con buenos resultados. Es lo que intentaré hacer en esta cuarta entrega del cursillo.
TEXTOS DE ARISTÓTELES EN LA ETICA NICOMAQUEA
LIBRO I,I
“Toda arte y toda investigación científica, lo mismo que toda acción y elección parecen tender a algún bien; y por ello definieron con toda pulcritud el bien los que dijeron ser aquello a que todas las cosas tienden.
Siendo como son en gran número las acciones y las artes ciencias, muchos serán de consiguiente los fines. Así, el de la medicina es la salud, el de la construcción naval, el navío; el de la estrategia, la victoria, el de la ciencia económica, la riqueza”.
LIBRO I,II
“Si existe un fin de nuestros actos querido por sí mismo, sino además por él; y si es verdad también que no siempre elegimos una cosa en vista de otra es claro que es el fin último será entonces no sólo el bien, sino el bien soberano.
A lo que creemos, el bien de que hablamos es de la competencia de la ciencia soberana y más que todas arquitectónica, la cual es, con evidencia, la ciencia política.
Desde el momento que la política se sirve de las demás ciencias prácticas y legisla sobre lo que debe hacerse y lo que debe evitarse, el fin que le es propio abraza los de todas las otras ciencias, al punto de ser por excelencia en el bien humano. Y por más que este bien sea el mismo para el individuo y para la ciudad, es con mucho mayor cosa mayor y más perfecta la gestión y salvaguardia del bien de la ciudad. Es cosa amable hacer el bien a uno solo; pero más bella y más divina es hacerlo al pueblo y a la ciudad”.
Libro I,III
“No debemos, en efecto, buscar la misma precisión en todos los conceptos, como no se busca tampoco en la fabricación de objetos artificiales. Lo bueno y lo justo ,de cuya consideración se ocupa la ciencia política ofrecen tanta diversidad y tanta incertidumbre que hay llegado a pensarse que sólo existen por convención y no por naturaleza”.
“En esta materia… hemos de contentarnos con mostrar en nuestro discurso a la verdad en general y aún con cierta tosquedad”.
“Disertando sobre lo que acontece en la mayoría de los casos y sigue viéndonos en tales hechos como de premisas, conformémonos con llegar a conclusiones del mismo género”.
“Con la misma disposición es menester que el estudiante de esta ciencia reciba todas y cada una de nuestras proposiciones. Propio es el hombre culto no afanarse por alcanzar otra precisión en cada género de problemas sino la que consiente la naturaleza del asunto. Igualmente absurdo sería aceptar de un matemático razonamientos de probabilidad como exigir de un orador demostraciones concluyentes”.
“Cada cual juzga acertadamente de lo que conoce…Pero así como cada asunto especial demanda una instrucción adecuada, juzgar en conjunto sólo puede hacerlo quien posea una cultura general”.
(Ética Nicomaquea-Política, Versión española e introducción de Antonio Gómez Robledo, Editorial Porrúa S.A.,México,D.F.,1967)
Definiciones
bien:1.Ontológico:perfección de un ente por la que es apetecido. 2)Moral: acto humano rectamente ordenado hacia el fin supremo del hombre.
fin: El término de una acción o movimiento. El fin como causa: la causa por la que se hace algo. El fin como efecto: la obra terminada.
(Juan Alfredo Casaubón, Nociones generales de Lógica y Filosofía, EDUCA, Buenos Aires,1999)
COMENTARIOS DE SANTO TOMÁS A LA ETICA NICOMAQUEA
1) Según dice el Filósofo al comienzo de la Metafísica, es propio del sabio ordenar. Es así porque la sabiduría es la principal perfección de la razón, cuya propiedad es la de conocer el orden. Ya que, aunque las potencias sensitivas conozcan algunas cosas en absoluto, corresponde sin embargo sólo al intelecto o razón conocer el orden de una cosa con respecto a otra.
Se encuentra un doble orden en las cosas. Uno es aquel que existe entre las partes de un todo o una multitud, que se ordenan recíprocamente, como las partes de una casa. Otro es el orden de las cosas a un fin. Y éste es principal, pues es primero. Como dice el Filósofo en el libro XI de la Metafísica, el orden recíproco de las partes de un ejército tiene su razón de ser en el orden de todo el ejército a quien lo dirige. Por otra parte,
|el orden está referido a la razón de cuatro maneras distintas. Hay
a)un orden que la razón no produce, sino sólo considera, como es el orden de las realidades naturales.
b)hay un orden que la razón produce en su propio acto al considerar algo, como por ejemplo cuando ordena entre sí sus conceptos, y los signos de los conceptos, que son las voces significativas.
c)es el orden que la razón, al considerar, produce en las operaciones de la voluntad.
d)el orden que la razón, al considerar, produce en las cosas exteriores, de las cuales ella es causa, como es el caso del arca o de la casa.
2) Y puesto que la consideración de la razón es perfeccionada por los hábitos, las ciencias se diversifican de acuerdo a estos diversos órdenes que es propio a la razón considerar. Así,
“…es propio de la filosofía moral, acerca de la cual versa la presente obra, considerar las operaciones humanas, según se ordenan entre sí y con respecto a un fin.
3)Llamo operaciones humanas a las que proceden de la voluntad del hombre según el orden de la razón. ..así el objeto de la filosofía moral es la operación humana ordenada a un fin, o también el hombre en cuanto que actúa voluntariamente en razón de un fin.
3) “…por otra parte, que, puesto que el hombre por naturaleza es animal social, debido a que requiere para su vida de muchas cosas que él solo no puede preparar, naturalmente sea el hombre, en consecuencia, parte de alguna multitud por la cual obtenga auxilio para vivirbien.
Primero, para aquello que es necesario para la vida, sin lo cual la vida presente no puede ser sobrellevada: para esto el hombre es auxiliado por la multitud doméstica de la cual es parte. Todo hombre, en efecto, tiene de sus padres la generación, el alimento y la disciplina. Y en esto cada uno de los que son parte de la familia doméstica, se ayudan entre sí en lo necesario para la vida. Segundo, el hombre es también ayudado por la multitud de la cual es parte en orden a la suficiencia perfecta de la vida; es decir, en orden a que el hombre no sólo viva, sino que viva bien, disponiendo de todo aquello que le da suficiencia a la vida: y así el hombre es auxiliado por la multitud civil, de la cual él mismo es parte, no sólo en lo que respecta a las necesidades de la vida del cuerpo, para lo cual en la ciudad existen muchos medios que no pueden ser provistos por una sola casa, sino también en lo que tiene relación con la vida moral, en la medida en que, por ejemplo, por la pública potestad se ejerce coerción, por el miedo a la pena, sobre los jóvenes insolentes a quienes la amonestación paterna no puede corregir.
4) Hay que tener presente que este todo que es la multitud civil, o la familia doméstica, posee sólo unidad de orden, que no es unidad absoluta. Y, por consiguiente, la parte de este todo puede tener una operación que no sea operación del todo, tal como el soldado en el ejército tiene operaciones que no son del ejército en cuanto es un todo. Sin embargo, el mismo todo posee alguna operación que no es propia de alguna de las partes, sino del todo, como el entrar en batalla es de todo el ejército, o el mover la nave es operación de la multitud que la mueve. Hay otra clase de todo, que posee no sólo unidad de orden, sino de composición, o de coligación, o también de continuidad, la cual unidad es absoluta; por tanto en él no hay ninguna operación de la parte que no sea operación del todo. En un todo continuo, en efecto, es el mismo el movimiento del todo y el de la parte; y de manera semejante en lo compuesto, o en lo coligado, la operación de la parte es con prioridad operación del todo. Y por tanto es menester que a la misma ciencia pertenezca la consideración tanto del todo como de su parte. Sin embargo, no pertenece a la misma ciencia la consideración del todo que posee sólo unidad de orden, y la consideración de sus partes.
5) De ahí que la filosofía moral se divida en tres partes. De las cuales, la primera considera las operaciones de un hombre ordenadas al fin; a la que se la llama monástica. La segunda considera las operaciones de la multitud doméstica, y se la llama económica. La tercera considera las operaciones de la multitud civil, y se la llama política.
(Santo Tomás de Aquino, Escritos políticos, Traducción de Juan Antonio Widow)
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TEXTOS AUXILIARES
1) “La ciencia política moderna ha perdido cada vez más esta conciencia de la relatividad de sus conceptos. Hundiéndose en la época, olvidó cada vez más el reflexionar sobre ella. En la medida en que toma a su época los conceptos conductores y no pretende ser más que “su época concebida en pensamiento” se convierte necesariamente en positivista: no puede juzgar la época críticamente ni justificarla según un criterio que se encuentre fuera de ella, con lo cual se libera de la posibilidad de buscar siquiera una respuesta a las cuestiones más importantes de lo político”
“…la limitación de lo político al fenómeno del poder no es solamente cuestionable desde el punto de vista teórico, sino que corre además el peligro de no acertar en lo específico de nuestro presente.”
La fijación de la ciencia política al problema del poder la hace ciega para las transformaciones evidentes de nuestro orden constitucional y social”.
(Wilhem Hennis, Política y filosofía práctica, Sur, Buenos Aires,1973,I,Sobre la situación actual)
2) “Una restauración de la ciencia política a sus principios se hace necesaria cuando se ha perdido la conciencia de tales principios. El movimiento de reelaboración teórica es, pues, una recuperación subsiguiente a la destrucción que caracterizó a la etapa positiva de la segunda mitad del siglo XIX. La destrucción llevada a cabo por el positivismo es la consecuencia de dos supuestos fundamentales. En primer lugar la espléndida floración de las ciencias naturales contribuyó, junto con otros factores, a que se atribuyese a los métodos propios de las ciencias exactas del mundo exterior una virtud inherente y a que, por tanto, se pensara que las demás ciencias lograrían el mismo éxito si seguían ese ejemplo y aceptaban tales métodos como modelo. Si se hizo peligroso fue al combinarse con el segundo supuesto, que consideraba los métodos de las ciencias naturales como único criterio de viabilidad teórica en general. De la combinación de ambos supuestos nacieron afirmaciones como: el estudio de la realidad sólo sería científico en tanto en ciento emplease los métodos los métodos de la ciencias de la naturaleza; que los problemas planteados en otros términos era ilusorios; que no cabía plantearse cuestiones metafísicas que se pudieran responder por los métodos de las ciencias fenomenológicas; y que aquellas zonas del ser no accesibles a través de estos métodos eran irrelevantes, llegándose incluso a negar su existencia”
(Eric Voegelin, Nueva ciencia de la política, Ediciones Rialp,S.A.,Masdrid,1968,pp.13-14)
3) “La política como materia de estudio se ha convertido hoy en algo amorfo y un tanto desdeñable, se ha visto deslumbrada por la fascinación de lo espectacular, de lo que está pasando, y muchos han sucumbido a la tentación”
“…se ganaría mucho en el caso de que un análisis crtítico de la ciencia política persiguiera una nueva valoración,mucho más amplia, de las diversas formas de la indagación social y la enseñanza de las ciencias…esto contribuiría a restablecer una perspectiva humanística que actualmente se ve seriamente amenazada por un positivismo científico muy estricto”.
(Nevil Johnson, Los límites de la ciencia política,Tecnos,Madrid,1991,pp 179 y 181)
4) “El conocimiento político es siempre provisional e hipotético; no cabe esperar hallar leyes científicas sin excluirla política.(Maquiavelo, incluso en el El Príncipe, hasta en su talante más determinista, introduce el concepto de “Fortuna”, algo sumamente empírico; y si se quiere vencer a la Fortuna, sólo es posible mediante una fuerza heroica. Pero no hay garantía de que semejante fuerza esté siempre en actividad)”.
(Bernard Crick, En defensa de la política,Taurus,Madrid,1968,p.228)