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POLÍTICA PARA JÓVENES (UN CURSILLO EN BORRADOR) – SEXTA ENTREGA

Después de una interrupción originada por mis tareas de “agitación y perturbación”-agitprop las llamaría un viejo “bolche”- retomo el Cursillo de Política para jóvenes, esperando conseguir una mayor continuidad.

Es importante señalar de entrada que la ciencia política es algo más que mera ciencia, por lo menos en el modo que se entiende hoy día, donde pululan los “politólogos”, cuyos conocimientos responden a estereotipos diseminados por los medios de comunicación o por la “encuestología”. Al estar desconectados de la Filosofía, de las causas últimas, estos personajes, en rigor, no saben nada: lo único que muestran es cierta erudición superficial. ¡Pero la gente creen que “saben”!

Junto a los politólogos, los “analistas” contribuyen a oscurecer aún más el dominio de lo político. Sobre estos últimos, es pertinente señalar que el análisis es, según el diccionario, “la distinción y separación de las partes de un todo hasta llegar a conocer sus principios o elementos”, tarea imposible si de política hablamos, materia harto difícil de “analizar” en profundidad, habida cuenta de la complejidad y variabilidad de los hechos políticos, originados en la imprevisibilidad y ambigüedad de las conductas humanas, como siempre nos recordaba nuestro maestro Soaje Ramos. (“Vea, hijo, no olvide que la conducta humana es ambigua”.)

La política es, entonces, un saber práctico, con toda la riqueza que implica el término “saber”, es decir, sabiduría hecha y derecha, como dice el Padre Lira en uno de los textos que se acompañan.

Nunca será suficiente insistir en el carácter ético de la Política, máxime en estos tiempos donde la cultura está moldeada por los materialismos de la burguesía-consumismo, hedonismo, “pasarla bien”-o del marxismo gramsciano propagado por la “izquierda caviar” que tan bien conocemos en la Argentina (Ernesto Laclau y su mujer Chantal Mouffe eran profesores de la Universidad de Essex y bajaban a estas tierras australes para defender y justificar la “revolución nacional y popular” de la oligarquía kirchnerista, con sus teorías abstrusas de la hegemonía. Desde luego, jugosos honorarios mediante, y en hoteles de cuatro o cinco estrellas. Sobre esta clase de especímenes recomiendo leer La izquierda exquisita & Mau-Mauando al parachoques, del notable Tom Wolfe, un despiadado retrato de estos vividores).

Ahora bien, en tanto saber práctico, el saber político se divide en dos ramas: la técnica, que regula la praxis, que es una extensión de la actividad intelectiva, y la prudencia, la más humana de las virtudes, como la llamó Marcel De Corte. De ambos aspectos se ocupará la próxima entrega.

TEXTOS AUXILIARES

1)“Al iniciar sus comentarios a la Ética Nicomaquea, Santo Tomás nos regala con un texto verdaderamente inapreciable. Nos dice allí que la filosofía moral se divide en tres partes, de las cuales la primera trata de las acciones del hombre individual; la segunda, de la de la multitud doméstica, y la tercera, de las de la multitud civil. Nos dice también allí que la primera se llama monástica, la segunda, económica, y la tercera, política.

Con estas palabras, cargadas de sentido profundo, el Angélico eleva de un solo vuelo la política hasta las regiones serenas y pacíficas de ese saber práctico-que como su nombre de saber lo está indicando claramente no es una disciplina simplemente científica sino una sabiduría hecha y derecha-que se conoce con el nombre de Ética. De suyo el citado pasaje no deja lugar a duda alguna. Sin embargo, para su mejor comprensión y a manera de refuerzo, conviene conferir este pasaje con otro del mismo Angélico, donde nos dice que la persona es un animal naturalmente social, porque necesita, para desarrollar su vida normalmente, de una serie de valores que le es imposible conseguir por sí solo, y que, por ende, para obtenerlos, la resulta imperioso integrarse en alguna multitud que remedie su impotencia inicial. Ahora bien, estos auxilios o ayudas lo necesita por dos motivos primordiales. El primero, para satisfacer sus necesidades primarias, sin las cuales el hombre no podrá ejercer ni  desarrollar su razón superior; en otras palabras, lo que es necesario para vivir simplemente. Y el otro, para desarrollar su asistencia según los cánones más altos y más excelentes de su naturaleza racional. Así su vivir fundamental y primario, y su vivir  pleno y perfecto son los dos modus vivendi para cuyo ejercicio y normal desarrollo la persona individual necesita de esas dos sociedades verdaderamente imprescindibles que son la familia y la sociedad civil. Naturalmente, las necesidades que satisfacen a dos son muy diferentes según ya lo hemos dicho. Por ello no son sustituibles la una o la otra, sino que se complementan, siendo entre si, además, irreversibles.

De los dos pasajes tomistas referidos podemos deducir más de algún corolario de extremada importancia. A continuación se analizan los que, a nuestro juicio son los más trascendentes.

A.CARÁCTER ÉTICO DE LA POLÍTICA

La primera de las dos consecuencias aludidas: el desempeño o ejercicio del gobierno-cualquiera que fuere-no puede reducirse jamás a la simple obtención de un status de índole técnica. Su objeto no puede reducirse a las simples dimensiones de un mero hedonismo, de un mero bienestar material en que se pueda vivir sin sobresaltos. Es cierto que, en el caso de ciertas especies de consorcios subalternos, los procedimientos de gobierno no pueden referirse de inmediato a nuestro fin último, sino a lo que debe llamarse objetivo específico o técnico. Pero también es preciso destacar que, entre estos consorcios no pueden ni deben figurar la familia en el municipio; porque aquéllos, aunque se encuentran sometidos al influjo civil, no contempla al hombre en ninguna profesión no especialidad definida sino en su condición primigenia de animal racional. Por ello, en el tradicionalismo español decimonónico-la más pura expresión, en política, del pensamiento católico- se habla de los complementos de la familia, municipio y sociedad civil, y de sus derivados que son los organismos profesionales…. dicho de modo más breve, la sociedad familiar lo considera en su tendencia al fin último simplemente esbozada una de sus etapas primerizas, mientras que los organismos gremiales lo enfocan en cuanto es capaz de ejercer un trabajo o profesión en el sentido más amplio del concepto.

Sin embargo, en ambos aspectos, ofrecen un carácter común: su autonomía interna respecto del Poder político.

B.CARÁCTER SAPIENCIAL DE LA POLÍTICA

El Angélico dice en términos explícitos que la política no constituye una simple disciplina científica– teóricopráctica o exclusivamente práctica, según sean los casos-sino una sabiduría en el sentido más estricto del concepto. En el lenguaje corriente de los hombres, los términos de ciencia y saber se toman sin dificultad el uno por el otro; pero en el científico no puede procederse con semejante vaguedad. La ciencia y el saber se distinguen entre sí profundamente. Una ciencia se refiere siempre, de uno u otro modo, a causas más o menos próximas a la entidad que se está analizando, pero que nunca serán últimas, mientras que un saber se refiere precisamente a éstas, reciben asimismo el epíteto de altísimas. Ahora bien, tal como en el saber especulativo meramente natural-que es la Metafísica- se recurre a causas eficientes altísimas, así en el saber práctico asimismo natural se recurre a causas altísimas finales. Tal ha de ocurrir, por supuesto, con la práctica política. El político práctico deberá gobernar con vistas al fin último de sus súbditos, aunque no le corresponda, por cierto, procurando de modo directo, sino sólo en el sentido de que su actuación específica no implique algún obstáculo para que sus súbditos puedan encaminarse a poseer. De otra suerte habría que suponer que la praxis política carece de conexión con la ética, lo cual resulta simplemente absurdo. Para comprender esta doctrina… conviene recordar que todas nuestras acciones humanas, por importante que sea, deben estar sometidas a la persona que emana; porque no es el sujeto y el pertenecer sus acciones sino estas las que le son pertenecientes. Y como aquel se haya ordenado de suyo a su fin último, es imposible que la ética-y, por consiguiente su sector más importante, es la política-, no constituya, a su vez, un saber práctico en su sentido más estricto.

Éstas consideraciones tan simples nos lleva a afirmar que el asunto primordial para el hombre no es tanto lo que hace, sino la referencia, de todo cuanto hace al fin último. Por cierto que semejante que así les han de ser legítimos. Por otra parte, debemos destacar que nuestros actos no constituyen ningún medio propiamente tal para alcanzar este fin; porque el único medio de que podemos disponer en tal sentido estricto. Desde que nuestras acciones son de nosotros y nosotros de nuestras acciones, lo que estamos haciendo, han desarrollado hasta diversas actuaciones, nueve constituidas en medios conducentes hacia Dios, sino ir actualizando nuestra posibilidades personales en 1° que no puede ser sino adjetivo. Para encaminados hacia Dios, no hay más mediador que el propio Cristo. Ridícula sería, en efecto, la pretensión de alcanzar, con medios predominantemente naturales, la realidad infinitamente sobrenatural y trascendente de Dios. Nos queda todavía destacar un punto de importancia, en el que, por desgracia, no se repara como sería de desear. Nos referimos al desequilibrio agudo que se produce-mientras los arrastraron por esta vida terrenal-en nuestra condición contingente y nuestras actividades tanto especulativas como prácticas. El desequilibrio en cuestión se inclinan, por cierto, del lado de nuestra contingencia, porque no se toma en cuenta que toda actividad estrictamente humana, por muy noble y excelente que sea, debe ceder el paso a las exigencias de la ética. La razón es sencilla. Esta contingencia sigue, después de todo, a nuestra condición primaria substancial, mientras que las actividades mencionadas son de condición meramente accidental. En caso de conflicto, por lo tanto, es por aquélla y no por ésta por la que debemos optar sin vacilar. Pensemos en que, por ser contingente, nuestra naturaleza necesita de ciertos complementos adjetivos para entrar en acción, y que esos complementos la están, al mismo tiempo, limitando y encausando por la dirección que representa la realidad a constituirse en su objeto. En virtud de semejante situación, podemos formular una analogía de proporcionalidad propia diciendo que la contingencia humana se conduce respecto nuestras acciones como una sustancia respecto de sus propios accidentes. Ahora bien, como toda contingencia significa ipso facto tender hacia el fin último, la meta tendrá que pertenecer primordialmente a la Ética.

De esta suerte y mediante ella, nuestras acciones humanas, por muy noble y excelentes que sean, se verán sometidas a la Sabiduría moral.

Con todas las consecuencias, naturalmente, que de aquí puedan desprenderse.

Es con tal intensidad y energía como se deja sentir el carácter sapiencial de la Ética a través de todos sus sectores y, por consiguiente, también en sus dimensiones de política. Es éste, asimismo el único aspecto bajo un cual debemos considerar la más noble de todas las artes, es la Política, y, al mismo tiempo, el único modo de establecer sus tajantes diferencias respecto de ese conjunto de procedimientos bastardos, innobles e hipócritas que usurpan su nombre y provocan la abominación y el asco de la mayoría de la gente de bien. El asunto resulta claro. Así como todas las acciones específicas de nombre se hallan sometidas a la regulación de la ética, así también deberá quedar sujetas a la regulación de la auténtica política. No hay vueltas que darle. No obstante, es preciso entender que dicha regulación proveniente de un poder legítimamente constituido no ha de entrometerse en las acciones antedichas en lo que éstas tiene entrañado o intrínseco, sino en la medida en que se proyectan en la vida colectiva de la sociedad civil. Es en estos menesteres donde todo gobierno legítimo debe manifestar la prudencia y discreción singulares, a fin de no caer en dos extremos por demás perniciosos, que son conocidos hoy día con los calificativos de Estado guardián y Estado providencia. Ni mero guardián ni providencia asfixiante. Tan sólo gobernante que cumple con su deber. Bajo este aspecto, el poder político deberá considerar como propia materia de conducción hacia el bien común de cada uno de los asociados, lo que se ha dado en llamar valores de relación, lo cual, por lo demás, no son patrimonio exclusivo del ente racional sino que se extiende con amplitud de los entes existentes. Nunca será suficiente insistir en que un verdadero proceso ordenador dictará tanto de la absorción, como de la ineficacia absolutas.

Es la condición sapiencial de la política lo que hemos procurado dejar en claro en las reflexiones anteriores”.

(Osvaldo Lira, Santiago de Chile, El orden político, Editorial Covadonga,1985,pp.14-18)

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2)”El saber político no consiste en el dominio del esquema ideológico, ni en la capacidad de maniobra o de intriga para alcanzar el poder y conservarlo. Estas versiones del conocimiento político son consecuencia de la corrupción padecida por la política y, al mismo tiempo, causas que mantienen esta corrupción en plena virulencia.

Por otra parte, tampoco, en el orden teórico, el saber político consiste en la observación neutral del fenómeno político, haciendo abstracción de toda referencia a fines y al bien del hombre. Esta pretensión de hacer de la ciencia política una especie de ciencia positiva, cuya objetividad estaría garantizada sólo por la presidencia del observador, supone por lo mismo un falseamiento de su objeto. Este falseamiento no se evita con el mero reconocimiento de un carácter normativo propio de esta disciplina, pues lo esencial en él está determinado no por el mero hecho de que haya normas, sino por la naturaleza de la norma implicada, en cuanto es ordenación al verdadero bien común del hombre. Si hay, pues, sabiduría política, es ésta la que, en el orden práctico, dirige una sociedad, de manera efectiva y de acuerdo a sus circunstancias reales, a la consecución del bien humano completo de sus miembros. No puede existir un saber político en el cual se prescinda de la finalidad, de aquello que justifica la existencia de la comunidad política: eso podría ser cualquier cosa, probablemente una técnica de dominio, pero no saber político. Y, análogamente, si hay ciencia política, ésta sólo puede consistir en la reflexión sobre la naturaleza de lo político, es decir en aquello que desde los griegos, principalmente desde Aristóteles, se entiende como filosofía política. Si en nuestros días pudiese pasarse por este tamiz aristotélico todo lo que se presenta con el nombre de ciencia política, la inteligencia vería, de pronto, extraordinariamente clarificado, en este campo, el panorama de su objeto.

(Juan Antonio Widow , El hombre, animal político-Orden social, principios e ideologías, Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago, Santiago de Chile, 1984, páginas 84-85)

POLÍTICA PARA JÓVENES (UN CURSILLO EN BORRADOR) – QUINTA ENTREGA

NOTAS SOBRE LA IDEOLOGÍA *

1) Algunas definiciones

Desde que fue acuñada por el iluminista francés Destutt de Tracy (1754-1836), ”ideología” se convirtió en una de las palabras más utilizadas por las ciencias sociales y políticas. De tal manera, el término admite varias definiciones.

En un sentido neutro –el de los diccionarios de la lengua- es:

“todo sistema ordenado de ideas, o conjunto de ideas”.

En clave sociológica la ideología es:

“ Aparato conceptual de caracteres fuertemente emocionales que pretende explicar y legitimar una realidad social determinada en interés de la colectividad” (1)

“todo sistema de opiniones y creencias fundado en un orden de valores subyacente, más o menos consciente, encaminado a encauzar las aptitudes y comportamientos de los miembros de un grupo social, clase o sociedad dados”.(2)

http://www.mercaba.org/Rialp/I/ideologias.htm

Para los autores formados en la filosofía tradicional, tiene un fuerte significado peyorativo:

“ especulación sin relación con la realidad” (3)

 “sistema abstracto de ideas sin correspondencia con la realidad”

“concepción ajena a la realidad” (5)

es un sistema de certezas, opiniones y creencias, como expresión ordenada de ideas-por eso hablamos de sistema y que tiene un punto de partida consciente o inconscientemente axiomático. Éste punto de arranque está fuertemente penetrado de valoraciones, lo cual explica que se exprese ordinariamente en una terminología o lenguaje emocional y persuasivo. Es un sistema cerrado, sin fisuras, e impermeable a cualquier cuestionamiento. (6)

 “Es un sistema cerrado de ideas que se constituye, para el hombre que se identifica con él en fuente de toda verdad, de toda rectitud práctica moral”. (7)

Dos observaciones pertinentes

1)“La aceptación del dato inmediato de lo real implica la aceptación afirmativa del cosmos y, consecuentemente, la existencia personal se integra en la totalidad de lo real, puesto que la inteligencia se desenvuelve en una adecuación progresiva del conocimiento con la realidad (Veritas est adecuatio rei et intellectus:  conformidad de la cosa con la inteligencia) que, como realidad total que es, trasciende de todos los modos de presencia empírico- histórica en que en principio se nos patentiza dada la gravidez carnal de nuestra condición humana.

Sin embargo, la vocación intelectual puede intentar desarrollarse a partir del rechazo del dato inmediato de lo real para la aceptación inicial, como punto de partida, del a priori de la idea pensada. De este modo la ideología se desliga de la totalidad de lo real, presentándose la existencia personal como un pensamiento clausurado en sí mismo que no trasciende su acto de pensar.

Por su desvinculación con la realidad-desvinculación establece una negación de la verdad natural del mundo de las cosas y del hombre-,la ideología es revolucionaria. La primaria negación de lo real fuerza a instaurar un nuevo cielo y una nueva tierra.

Pero la clausura que el ideología aguarda frente a la realidad imposibilita, por la reacción de las cosas, la programada actualización del nuevo cosmos, lo que hace que la ideología sea obligadamente tiránica y violenta como forma política.

La ideología, dedicado a la construcción del nuevo cielo y la nueva tierra, se aboca a la praxis. El conocimiento se define como poder y la única que merece en nombre de filosofía es la filosofía práctica”.(  8 )

2)”Hay relación entre la aparición de la ideología, al comienzo como actitud más o menos indefinida y luego como sistema universal, y la desaparición del sentido moral de la legitimidad. Es decir hay directa proporción entre la presencia de la actitud ideológica y la ausencia o rechazo de lo propio de la autoridad, en la intención de quienes tienen o buscan el poder social y político. Es propio de la ideología es constituirse en la misma principio del poder, rechazando absolutamente cualquier otro:. es legítimo únicamente el poder de la ideología, y por serlo de ella”

“…no sólo son inseparables la ideología y el poder, sino que hay una íntima identificación entre ambos. El perfeccionamiento de las técnicas de conquista y de conservación del poder, propio de los sistemas ideológicos contemporáneos, no es una adquisición nueva de estos, sino la respuesta a una interna exigencia de la misma ideología.

La mentalidad del ideólogo es, pues, una mentalidad del poder, pero el poder buscado no ha sido nunca el político considerado en razón de sus fines, sino sólo en cuanto al poder y, por tanto como vía necesaria para conquistar otras esferas y asegurarlas. El poder económico y financiero, por ejemplo, ha sido muchas veces el objetivo principal que ha requerido como condición el dominio del poder político.

“…el poder político constituye solamente un escalón necesario, que debe desaparecer como esfera específica una vez que se alcance el objetivo principal. Es inconcebible que alguna parcela de la existencia humana se debe precisamente fuera de lo que ahí está previsto y determinado. La ideología es, por tanto, esencialmente universal, totalitaria. La ideología es la concepción teórica y práctica del poder totalitario”(9   )

Algunos ejemplos

Las definiciones peyorativas hacen hincapié, como vimos, en que la ideología supone una desconexión total o falta de correspondencia con la realidad, o que se trata de un sistema cerrado impermeable a cualquier cuestionamiento. Por cierto, al ser la ideología su propia fuente de verdad, no importa en los mínimo la evidente falsedad de sus afirmaciones fundamentales.

A solo título de ejemplo, va un sumario listado de las principales ideologías y de sus taras “dogmáticas”:

-liberalismo (el interés propio del individuo es el motor fundamental del progreso social)

-Marxismo (la historia humana se reduce a una historia de la lucha de clases)

Se pueden agregar, empero, dos ideologías que intentan implantarse a nivel mundial:

feminismo (el sexo no es una realidad natural. Lo que existe es el género, producto de la elección y el deseo, como único criterio de diferenciación sexual)

ecologismo(el capitalismo y consumismo son los únicos y grandes culpables de las agresiones que deterioran la naturaleza)

Correspondería agregar que dichas afirmaciones fundamentales tienen un alto grado de utopismo, que en definitiva-además de ser una “contra-realidad” absolutamente inhumana- comporta una secularización de la virtud cristiana de la esperanza, que se consumará, no en otro mundo, sino en éste: es el “paraíso en la tierra”.(Aunque las más de las veces cueste la vida de quienes son escépticos en cuanto a sus supuestas bondades)

IDEOLOGIA Y CIENCIA POLÍTICA

En el esquema mental ideológico-cuyo precursor fue Maquiavelo, que separó a la política de la moral-solamente tiene cabida  la adquisición y conservación del poder, sea por los medios que fuere. (10 )

De tal manera, la praxis ideológica desplaza y ocupa el lugar de la ciencia política a la cual reservaba sitio venerable la filosofía tradicional, según los comentarios a la Ética de Aristóteles hechos por Santo Tomás:

El fin último pertenece a la ciencia principalísima y más arquitectónica. Por esto corresponde que el último fin pertenezca a la ciencia principalísima, en cuanto versa sobre primero y principalísimo fin; y más arquitectónica, en cuanto enseña a las demás lo que corresponde hacer. Ahora bien, la ciencia política parece ser así, es decir la principal y la más arquitectónica. Luego, le pertenece considerar el fin óptimo.

“…si la ciencia principal es la que trata de lo más noble y perfecto, es necesario que la política, entre todas las ciencias prácticas, sea la principal y arquitectónica respecto de las demás, por ser la que considera el bien último y perfecto de las cosas humanas.

“…el fin de la política es el bien humano, o sea, el óptimo en las cosas humanas”( 11)

UNA EXPLICACIÓN CRISTIANA

Para los ideólogos,” la razón humana es capaz de abrazar la realidad con capaz de abrazar la realidad toda con sus propias luces, de « fabricar una clave que le permita descifrar el universo y el hombre» ,como decía Gustave Thibon, y a partir de allí tener la llave para la modificación de la realidad de acuerdo al modelo que ha creado la razón”(12 )

 Ese intento de “fabricar una clave que permita descifrar el universo y el hombre” es propia de la soberbia, que Santo Tomás describe con su acostumbrada precisión y agudeza:

“..la soberbia busca la excelencia en exceso con respecto a la recta razón”

“…la soberbia es un deseo de excelencia desmedida”.

La soberbia imita a Dios desordenadamente, puesto que odia ser igual que los demás y trata de imponer su dominio en vez del de Dios”.

“La soberbia se opone a la humildad, la cual considera propiamente la sujeción del hombre a Dios.”

El principio de la soberbia humana es apartarse de Dios, es decir, se considera como raíz de la soberbia el hecho de que el hombre, en alguna medida, no se somete a Dios ni a su regla”

“…el apartarse de Dios, que es la razón formal del pecado, pertenece de un modo esencial a la soberbia y, como consecuencia, a los demás pecados. De ahí que la soberbia sea el primero y principio de todos los pecados.”

Es la reina y madre de todos los vicios”.

“La soberbia… cuando se apodera del corazón lo entrega a los siete vicios capitales como si fueran capitanes de un ejército devastador, de los cuales nacen otros muchos vicios(13

Y un soberbio prototípico como Carlos Marx  llegó a decir:

“El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico sino práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad,es decir la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento”

La vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que descarrían hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica”

“”Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”( 13)

Y la razón no falta cuando se sostiene que

Psicológicamente, el ideólogo es un poseído”(14)

LA CONTRAPARTIDA DE LA SOBERBIA: LA HUMILDAD

“Por eso es necesaria una doble virtud sobre el apetito del bien arduo. Una de ellas ha de atemperar y refrenar el ánimo, para que no aspire desmedidamente a las cosas excelsas, lo cual pertenece a la humildad…”

“…la humildad es una virtud”.

“…la humildad, en cuanto virtud, lleva consigo cierto laudable rebajamiento de sí mismo

“La humildad reprime al apetito para que no aspire a las cosas grandes sin contar con la recta razón.”

“La humildad…se ocupa propiamente de la reverencia por la que el hombre se somete a Dios”.

“…después de las virtudes teologales y de las intelectuales, la humildad es la más excelente de todas”.

“…la humildad…hace al hombre obediente y siempre sumiso para recibir el influjo de la gracia divina eliminando la hinchazón de la soberbia, pues se dice que Dios resiste a los soberbios y da la gracia a los humildes. En este sentido se dice que la humildad es el cimiento del edificio espiritual.(15)

Notas

(1 )Schoeck, Helmut, Diccionario de Sociología, Editorial Herder,Barcelona,1981

(2) Gran Enciclopedia Rialp http://www.mercaba.org/Rialp/I/ideologias.htm

(3) Jolivet, Régis Diccionario de Filosofía, Club de Lectores, Buenos Aires,1984

(4)Brugger, Walter, Diccionario de Filosofía, Editorial Herder, Barcelona, 1967

(5)Diccionarios Rioduero-Sociología, Ediciones Rioduero,Madrid,1980

(6)del Acebo Ibáñez, Enrique-Brie Roberto J., Diccionario de Sociología, Editorial Claridad, Buenos Aires,2001,pp.232-239

(7)Widow, Juan Antonio, El hombre, animal político-Orden social ,principios e ideologías, Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago, Santiago de Chile,1984,p.173

(8) Oscar Humberto Travaglino, “Inteligencia e ideología como dos modos de ser de la vocación intelectual”, en Ensayos filosóficos-Homenaje al profesor Manuel Gonzalo Casas (1910-1961),Ediciones Troquel, Buenos Aires,1963,pp-103-104)

(9)Widow,Ibíd.p.184

(10) Apunta el maestro Calderón Bouchet:

“Probablemente Maquiavelo consideraba a la religión una mera fantasía. Cuando en El príncipe asegura que su intención es escribir cosas útiles para chi la entende, y por lo tanto ir directamente a la verdad de los hechos y no a la imaginación de los mismos, su verdadera intención era no solamente obviar las fantasías utópicas,  sino también las pretensiones de crear un orden público con objetivos extraídos de especulaciones metafísicas”.

“Lo nuevo en Maquiavelo son sus criterios morales. Esto ocurre porque para él la causa eficiente del ordenamiento político es la ambición, el temor a la ambición de los otros, la codicia, el aburrimiento, y, a veces, esa otra forma de la ambición que es el amor a la grandeza colectiva”(La ruptura del sistema religioso en el siglo XVI, Ediciones Dictio, Buenos Aires,1980,pp.155 y 164)

(11)Santo Tomás de Aquino, Comentario a la Ética a Nicómaco, traducción y nota preliminar de Ana María Mallea, Ediciones CIAFIC, Buenos Aires,1983

(12)del Acebo Ibánez-Brie, Ibíd.

(13)Suma Teológica,II-IIae.q.162

(14)“Tesis sobre Feuerbach” en Carlos Marx y Federico Engels, Obras escogidas, Editorial Cartago, Buenos Aires,1957,pp.712-713

(14)Widow,ibíd.,p.176

(15 Suma Teológica, II-IIae, q. 161

*Estas Notas aparecieron en el tomo 4 de la revista-libro Guerra en la Argentina, Octubre 2014.

POLÍTICA PARA JÓVENES (UN CURSILLO EN BORRADOR) – Cuarta entrega

Cuando hace casi sesenta años un grupo de jóvenes concurríamos los domingos por la mañana a las clases de Teología que daba el Padre Meinvielle en la Casa de Ejercicios de la avenida Independencia 1190,nos hacía leer la Suma y luego nos comentaba las cuestiones, y si quedaban dudas las anotábamos para tratarlas en la próxima clase. Yo seguí su método en mis clases de la UCA con buenos resultados. Es lo que intentaré hacer en esta cuarta entrega del cursillo.

TEXTOS DE ARISTÓTELES EN LA ETICA NICOMAQUEA
LIBRO I,I

“Toda arte y toda investigación científica, lo mismo que toda acción y elección parecen tender a algún bien; y por ello definieron con toda pulcritud el bien los que dijeron ser aquello a que todas las cosas tienden.

Siendo como son en gran número las acciones y las artes ciencias, muchos serán de consiguiente los fines. Así, el de la medicina es la salud, el de la construcción naval, el navío; el de la estrategia, la victoria, el de la ciencia económica, la riqueza”.

LIBRO I,II

“Si existe un fin de nuestros actos querido por sí mismo, sino además por él; y si es verdad también que no siempre elegimos una cosa en vista de otra es claro que es el fin último será entonces no sólo el bien, sino el bien soberano.

A lo que creemos, el bien de que hablamos es de la competencia de la ciencia soberana y más que todas arquitectónica, la cual es, con evidencia, la ciencia política.

Desde el momento que la política se sirve de las demás ciencias prácticas y legisla sobre lo que debe hacerse y lo que debe evitarse, el fin que le es propio abraza los de todas las otras ciencias, al punto de ser por excelencia en el bien humano. Y por más que este bien sea el mismo para el individuo y para la ciudad, es con mucho mayor cosa mayor y más perfecta la gestión y salvaguardia del bien de la ciudad. Es cosa amable hacer el bien a uno solo; pero más bella y más divina es hacerlo al pueblo y a la ciudad”.

Libro I,III

“No debemos, en efecto, buscar la misma precisión en todos los conceptos, como no se busca tampoco en la fabricación de objetos artificiales. Lo bueno y lo justo ,de cuya consideración se ocupa la ciencia política ofrecen tanta diversidad y tanta incertidumbre que hay llegado a pensarse que sólo existen por convención y no por naturaleza”.

“En esta materia… hemos de contentarnos con mostrar en nuestro discurso a la verdad en general y aún con cierta tosquedad”.

“Disertando sobre lo que acontece en la mayoría de los casos y sigue viéndonos en tales hechos como de premisas, conformémonos con llegar a conclusiones del mismo género”.

“Con la misma disposición es menester que el estudiante de esta ciencia reciba todas y cada una de nuestras proposiciones. Propio es el hombre culto no afanarse por alcanzar otra precisión en cada género de problemas sino la que consiente la naturaleza del asunto. Igualmente absurdo sería aceptar de un matemático razonamientos de probabilidad como exigir  de un orador demostraciones concluyentes”.

“Cada cual juzga acertadamente de lo que conoce…Pero así como cada asunto especial demanda una instrucción adecuada, juzgar en conjunto sólo puede hacerlo quien posea una cultura general”.

(Ética Nicomaquea-Política, Versión española e introducción de Antonio Gómez Robledo, Editorial Porrúa S.A.,México,D.F.,1967)

Definiciones

bien:1.Ontológico:perfección de un ente por la que es apetecido. 2)Moral: acto humano rectamente ordenado hacia el fin supremo del hombre.

fin: El término de una acción o movimiento. El fin como causa: la causa por la que se hace algo. El fin como efecto: la obra terminada.

(Juan Alfredo Casaubón, Nociones generales de Lógica y Filosofía, EDUCA, Buenos Aires,1999)

COMENTARIOS DE SANTO TOMÁS A LA ETICA NICOMAQUEA

1) Según dice el Filósofo al comienzo de la Metafísica, es propio del sabio ordenar. Es así porque la sabiduría es la principal perfección de la razón, cuya propiedad es la de conocer el orden. Ya que, aunque las potencias sensitivas conozcan algunas cosas en absoluto, corresponde sin embargo sólo al intelecto o razón conocer el orden de una cosa con respecto a otra.

Se encuentra un doble orden en las cosas. Uno es aquel que existe entre las partes de un todo o una multitud, que se ordenan recíprocamente, como las partes de una casa. Otro es el orden de las cosas a un fin. Y éste es principal, pues es primero. Como dice el Filósofo en el libro XI de la Metafísica, el orden recíproco de las partes de un ejército tiene su razón de ser en el orden de todo el ejército a quien lo dirige. Por otra parte,

|el orden está referido a la razón de cuatro maneras distintas. Hay

a)un orden que la razón no produce, sino sólo considera, como es el orden de las realidades naturales.

b)hay un orden que la razón produce en su propio acto al considerar algo, como por ejemplo cuando ordena entre sí sus conceptos, y los signos de los conceptos, que son las voces significativas.

c)es el orden que la razón, al considerar, produce en las operaciones de la voluntad.

d)el orden que la razón, al considerar, produce en las cosas exteriores, de las cuales ella es causa, como es el caso del arca o de la casa.

2) Y puesto que la consideración de la razón es perfeccionada por los hábitos, las ciencias se diversifican de acuerdo a estos diversos órdenes que es propio a la razón considerar. Así,

“…es propio de la filosofía moral, acerca de la cual versa la presente obra, considerar las operaciones humanas, según se ordenan entre sí y con respecto a un fin.

3)Llamo operaciones humanas a las que proceden de la voluntad del hombre según el orden de la razón. ..así el objeto de la filosofía moral es la operación humana ordenada a un fin, o también el hombre en cuanto que actúa voluntariamente en razón de un fin.

3) “…por otra parte, que, puesto que el hombre por naturaleza es animal social, debido a que requiere para su vida de muchas cosas que él solo no puede preparar, naturalmente sea el hombre, en consecuencia, parte de alguna multitud por la cual obtenga auxilio para vivirbien.

Primero, para aquello que es necesario para la vida, sin lo cual la vida presente no puede ser sobrellevada: para esto el hombre es auxiliado por la multitud doméstica de la cual es parte. Todo hombre, en efecto, tiene de sus padres la generación, el alimento y la disciplina. Y en esto cada uno de los que son parte de la familia doméstica, se ayudan entre sí en lo necesario para la vida. Segundo, el hombre es también ayudado por la multitud de la cual es parte en orden a la suficiencia perfecta de la vida; es decir, en orden a que el hombre no sólo viva, sino que viva bien, disponiendo de todo aquello que le da suficiencia a la vida: y así el hombre es auxiliado por la multitud civil, de la cual él mismo es parte, no sólo en lo que respecta a las necesidades de la vida del cuerpo, para lo cual en la ciudad existen muchos medios que no pueden ser provistos por una sola casa, sino también en lo que tiene relación con la vida moral, en la medida en que, por ejemplo, por la pública potestad se ejerce coerción, por el miedo a la pena, sobre los jóvenes insolentes a quienes la amonestación paterna no puede corregir.

4) Hay que tener presente que este todo que es la multitud civil, o la familia doméstica, posee sólo unidad de orden, que no es unidad absoluta. Y, por consiguiente, la parte de este todo puede tener una operación que no sea operación del todo, tal como el soldado en el ejército tiene operaciones que no son del ejército en cuanto es un todo. Sin embargo, el mismo todo posee alguna operación que no es propia de alguna de las partes, sino del todo, como el entrar en batalla es de todo el ejército, o el mover la nave es operación de la multitud que la mueve. Hay otra clase de todo, que posee no sólo unidad de orden, sino de composición, o de coligación, o también de continuidad, la cual unidad es absoluta; por tanto en él no hay ninguna operación de la parte que no sea operación del todo. En un todo continuo, en efecto, es el mismo el movimiento del todo y el de la parte; y de manera semejante en lo compuesto, o en lo coligado, la operación de la parte es con prioridad operación del todo. Y por tanto es menester que a la misma ciencia pertenezca la consideración tanto del todo como de su parte. Sin embargo, no pertenece a la misma ciencia la consideración del todo que posee sólo unidad de orden, y la consideración de sus partes.

5) De ahí que la filosofía moral se divida en tres partes. De las cuales, la primera considera las operaciones de un hombre ordenadas al fin; a la que se la llama monástica. La segunda considera las operaciones de la multitud doméstica, y se la llama económica. La tercera considera las operaciones de la multitud civil, y se la llama política.

(Santo Tomás de Aquino, Escritos políticos, Traducción de Juan Antonio Widow)

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TEXTOS AUXILIARES

1) “La ciencia política moderna ha perdido cada vez más esta conciencia de la relatividad de sus conceptos. Hundiéndose en la época, olvidó cada vez más el reflexionar sobre ella. En la medida en que toma a su época los conceptos conductores y no pretende ser más que “su época concebida en pensamiento” se convierte necesariamente en positivista: no puede juzgar la época críticamente ni justificarla según un criterio que se encuentre fuera de ella, con lo cual se libera de la posibilidad de buscar siquiera una respuesta a las cuestiones más importantes de lo político

“…la limitación de lo político al fenómeno del poder no es solamente cuestionable desde el punto de vista teórico, sino que corre además el peligro de no acertar en lo específico de nuestro presente.”

La fijación de la ciencia política al problema del poder la hace ciega para las transformaciones evidentes de nuestro orden constitucional y social”.

(Wilhem Hennis, Política y filosofía práctica, Sur, Buenos Aires,1973,I,Sobre la situación actual)

2) “Una restauración de la ciencia política a sus principios se hace necesaria cuando se ha perdido la conciencia de tales principios. El movimiento de reelaboración teórica es, pues, una recuperación subsiguiente a la destrucción que caracterizó a la etapa positiva de la segunda mitad del siglo XIX. La destrucción llevada a cabo por el positivismo es la consecuencia de dos supuestos fundamentales. En primer lugar la espléndida floración de las ciencias naturales contribuyó, junto con otros factores, a que se atribuyese a los métodos propios de las ciencias exactas del mundo exterior una virtud inherente y a que, por tanto, se pensara que las demás ciencias lograrían el mismo éxito si seguían ese ejemplo y aceptaban tales métodos como modelo. Si se hizo peligroso fue al combinarse con el segundo supuesto, que consideraba los métodos de las ciencias naturales como único criterio de viabilidad teórica en general. De la combinación de ambos supuestos nacieron afirmaciones como: el estudio de la realidad sólo sería científico en tanto en ciento emplease los métodos los métodos de la ciencias de la naturaleza; que los problemas planteados en otros términos era ilusorios; que no cabía plantearse cuestiones metafísicas que se pudieran responder por los métodos de las ciencias fenomenológicas; y que aquellas zonas del ser no accesibles a través de estos métodos eran irrelevantes, llegándose incluso a negar su existencia”

(Eric Voegelin, Nueva ciencia de la política, Ediciones Rialp,S.A.,Masdrid,1968,pp.13-14)

3) “La política como materia de estudio se ha convertido hoy en algo amorfo y un tanto desdeñable, se ha visto deslumbrada por la fascinación de lo espectacular, de lo que está pasando, y muchos han sucumbido a la tentación”

“…se ganaría mucho en el caso de que un análisis crtítico de la ciencia política persiguiera una nueva valoración,mucho más amplia, de las diversas formas de la indagación social y la enseñanza de las ciencias…esto contribuiría a restablecer una perspectiva humanística que actualmente se ve seriamente amenazada por un positivismo científico muy estricto”.

(Nevil Johnson, Los límites de la ciencia política,Tecnos,Madrid,1991,pp 179 y 181)

4) “El conocimiento político es siempre provisional e hipotético; no cabe esperar hallar leyes científicas sin excluirla política.(Maquiavelo, incluso en el El Príncipe, hasta en su talante más determinista, introduce el concepto de “Fortuna”, algo sumamente empírico; y si se quiere vencer a la Fortuna, sólo es posible mediante una fuerza heroica. Pero no hay garantía de que semejante fuerza esté siempre en actividad)”.

(Bernard Crick, En defensa de la política,Taurus,Madrid,1968,p.228)

POLÍTICA PARA JÓVENES (UN CURSILLO EN BORRADOR) – Tercera entrega

CIENCIA POLÍTICA Y TEOLOGÍA

Volvamos sobre la cita del Padre Ramírez hecha en la lección anterior sobre la Política como ciencia práctica:

“…como ciencia debe remontarse a principios universales de orden natural o filosófico y de orden sobrenatural o teológico, pues el santo Doctor no trata de construir una ciencia política cualquiera, sino una ciencia política verdaderamente cristiana y aplicable a los pueblos cristianos.

Para construir una doctrina política auténticamente humana y cristiana, hay que proyectar sobre los datos de la experiencia y las enseñanzas de la historia los rayos mancomunados y convergentes de la filosofía y de la teología”.

summa-theologicaEn la cuestión l de la Primera Parte de la Suma Teológica Santo Tomás da las razones de la primacía de la doctrina sagrada sobre todas las demás ciencias, sean especulativas o prácticas:

El fin tiene que ser conocido por el hombre para que hacia Él pueda dirigir su pensar y su obrar. Por eso fue necesario que el hombre, para su salvación, conociera por revelación divina lo que no podía alcanzar por su exclusiva razón humana. Más aún, lo que de Dios puede comprender la sola razón humana, también precisa la revelación divina, ya que, con la sola razón humana, la verdad de Dios sería conocida por pocos, después de mucho análisis y con resultados plagados de errores. Y, sin embargo, del exacto conocimiento de la verdad de Dios depende la total salvación del hombre.

En este último sentido se dice que la doctrina sagrada es ciencia, puesto que saca sus conclusiones a partir de los principios conocidos por la luz de una ciencia superior, cual es la ciencia de Dios y de los bienaventurados

…toda ciencia práctica trata de lo que puede ser hecho por el hombre. Así la Moral, los actos humanos; la Arquitectura, los edificios. La doctrina sagrada, por su parte, tiene por objeto principal a Dios, cuya obra mayor es el hombre. Por lo tanto, no es ciencia práctica, sino sobre todo especulativa.

…estamos ante una ciencia más especulativa que práctica porque trata principalmente más de lo divino que de lo humano; pues cuando trata de lo humano lo hace en cuanto que el hombre, por su obrar, se encamina al perfecto conocimiento de Dios, puesto que en ese conocer consiste la felicidad eterna.

Como quiera que esta ciencia con respecto a algo es especulativa, y con respecto a algo es práctica, está por encima de todas las demás ciencias tanto especulativas como prácticas.

De entre las ciencias especulativas se dice que una es superior a otra según la certeza que contiene, o según la dignidad de la materia que trata. En ambos aspectos, la doctrina sagrada está por encima de las otras ciencias especulativas.

De entre las ciencias prácticas es más digna la que se orienta a un fin más alto, como lo militar a lo civil, puesto que el bien del ejército tiene por fin el bien del pueblo. El fin de la doctrina sagrada como ciencia práctica es la felicidad eterna que es el fin al que se orientan todos los objetivos de las ciencias prácticas.

Queda patente, bajo cualquier aspecto, que la doctrina sagrada es superior a las otras ciencias”.

(El texto completo de la cuestión está en la versión web de la Suma. http://hjg.com.ar/sumat/a/c1.html)

Advertencia: si se quiere comprar la Suma, es preferible tener la edición de la BAC de los años 50, en la que colaboraron los mejores tomistas españoles de su tiempo.

bigEl gran Donoso Cortés, en el capitulo 1 de su Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, describe así las relaciones entre la teología y la política:

La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca toda la ciencia, como así como Dios es el océano contiene y abarca todas las cosas.

Esto sirve para explicar por qué causa, al compás mismo con que se disminuye la fe, se disminuyen las verdades en el mundo; y por qué causa la sociedad que vuelve la espalda a Dios, ve ennegrecerse de súbito, con aterradora oscuridad, todos sus horizontes.

La disminución de la fe, que produce la disminución de la verdad, no lleva consigo forzosamente la disminución sino el extravío de la inteligencia humana. Misericordioso y justo a un tiempo mismo, Dios niega a las inteligencias culpables la verdad; ni le da ni les quita la inteligencia. pero no les niega la vida; las condena al error, mas no a la muerte.

Por eso todos hemos visto pasar delante de nuestros ojos esos hilos de prodigiosa incredulidad y de altísima cultura, que ha dejado en pos de sí un curso, menos luminoso que inflamado, en la prolongación de los tiempos, y que han resplandecido con una luz fosfórica en la historia. Poned, sin embargo, en ellos vuestros ojos; miradlos una vez y otra vez y veréis que sus resplandores son incendios y que no iluminan, sino que relampaguean.

Y lo mismo que aquí se dice de las edades, puede decirse de los hombres. Negándoles o concediéndole la fe, les niega Dios o les quita la verdad; ni les da ni les quita la inteligencia. La de los incrédulos puede ser altísima, y la de los creyentes, mínima. La primera, empero no es grande es sino la manera del abismo, mientras que la segunda es santa, a la manera de un tabernáculo; en la primera habita el error, en la segunda la verdad. En el abismo está como con el error, la muerte; en el tabernáculo, con la verdad, la vida. Por esta razón, para aquellas sociedades que abandonan el culto austero de la verdad por la idolatría del ingenio, no hay esperanza ninguna. En pos de los sofismas vienen las revoluciones, y en pos de los sofistas, los verdugos.

Posee la verdad política el que conoce las leyes a que están sujetos los gobiernos; posee la verdad social el que conoce las leyes a que están sujetas las sociedades humanas; conoce esta ley es el que conoce a Dios; conoce a Dios el que oye lo que la firma de sí y cree lo mismo que los. La teología es la ciencia que tiene por objeto esas afirmaciones. De donde se sigue que toda afirmación relativa a la sociedad gobierno supone una afirmación relativa a Dios, o lo que es lo mismo, que toda verdad política o social se convierte formalmente en una verdad teológica.

Si todo se explica en Dios y por Dios, y la teología es la ciencia de Dios, en quien y por quien todo se explica, la teología es la ciencia de todo.

La teología, pues, considerada en su acepción más general, es el asunto perpetuo de todas las ciencias, así como Dios es el asunto perpetuo de las especulaciones humanas”.